Un nuevo estudio de Transport & Environment (T&E) analiza la compatibilidad de los planes de ampliación de veinte grandes aeropuertos europeos con los objetivos climáticos y plantea la necesidad de integrar mejor la planificación aeroportuaria, la movilidad y la descarbonización.

Los planes de ampliación previstos en veinte de los mayores aeropuertos de Europa podrían incrementar de manera significativa las emisiones asociadas al transporte aéreo durante las próximas décadas. Según un nuevo estudio de Transport & Environment (T&E), el crecimiento previsto del tráfico aéreo en diez países europeos llevaría a estos aeropuertos a superar entre dos y tres veces la cuota de emisiones que el estudio les asigna dentro de un presupuesto de carbono compatible con limitar el calentamiento global a 1,7 °C.

El análisis señala que, con las actuales previsiones de crecimiento, las mejoras tecnológicas, el uso progresivo de combustibles sostenibles de aviación (SAF) y una mayor eficiencia de las aeronaves contribuirían a reducir la intensidad de carbono del sector, pero no serían suficientes por sí solas para compensar el aumento de emisiones asociado al crecimiento previsto del tráfico.

En distintas ciudades europeas, entre ellas Madrid, Londres, París, Lisboa, Dublín, Fráncfort y Bruselas, se están desarrollando o planteando ampliaciones de capacidad aeroportuaria. En este contexto, el estudio pone sobre la mesa una cuestión relevante para la planificación de la movilidad europea: cómo compatibilizar las necesidades de conectividad y actividad económica con los compromisos climáticos y la transición hacia sistemas de transporte más sostenibles.

España ante el crecimiento de la capacidad aeroportuaria

España ocupa un lugar especialmente relevante en este debate debido al peso del transporte aéreo en su conectividad internacional y en su modelo turístico. Según el estudio de T&E, las emisiones de la aviación española están aumentando a un ritmo elevado en comparación con otros grandes países europeos, mientras existen planes de inversión o ampliación en doce aeropuertos.

Madrid, Barcelona, Palma y Málaga concentraron conjuntamente alrededor del 66 % de las emisiones de los vuelos con salida desde España en 2025, según los datos utilizados en el análisis.

Para estos cuatro aeropuertos, T&E estima que los planes de crecimiento podrían generar alrededor de 35 millones de toneladas adicionales de CO₂ durante los próximos 25 años. En el caso de Madrid, el incremento estimado sería de aproximadamente 23 Mt de CO₂.

De acuerdo con la metodología empleada por T&E, este crecimiento haría que los cuatro aeropuertos superasen durante la próxima década la cuota de carbono que el estudio considera compatible con los objetivos climáticos analizados. Para mantenerse dentro de esos presupuestos, sería necesaria una reducción media de las emisiones cercana al 11 % anual.

Estas estimaciones refuerzan la importancia de evaluar la evolución de la capacidad aeroportuaria no únicamente desde una perspectiva de infraestructura y demanda, sino también teniendo en cuenta sus implicaciones climáticas, territoriales, turísticas y de movilidad a medio y largo plazo.

Un debate que afecta al conjunto de Europa

La situación española forma parte de una tendencia más amplia. Según T&E, algunos de los mayores desajustes entre crecimiento aeroportuario y presupuesto de carbono se producirían en Lisboa y Oporto, seguidos de Dublín.

En Portugal, por ejemplo, las emisiones adicionales asociadas al nuevo aeropuerto previsto para Lisboa alcanzarían, según el estudio, unos 18 millones de toneladas de CO₂. En el Reino Unido, las emisiones adicionales vinculadas a una tercera pista en Heathrow entre 2035 y 2050 serían comparables a las emisiones anuales de toda la economía de Croacia.

Estos ejemplos muestran la dimensión europea del debate y la necesidad de abordar la aviación dentro de estrategias más amplias de movilidad, turismo, ordenación territorial y transición climática.

Hacia una planificación más integrada de la aviación y la movilidad

El estudio de T&E plantea diferentes instrumentos para mejorar la coherencia entre el desarrollo aeroportuario y los objetivos climáticos. Entre ellos se encuentran la incorporación de presupuestos de carbono específicos para la aviación o para determinados aeropuertos, la revisión de los incentivos fiscales existentes, una mayor integración de los vuelos internacionales en los instrumentos europeos de fijación de precios del carbono y el refuerzo de alternativas de transporte de bajas emisiones.

Algunos países europeos ya están explorando diferentes aproximaciones. Reino Unido y Francia han desarrollado presupuestos o estrategias nacionales de descarbonización de la aviación, mientras que los Países Bajos han trabajado en modelos de límites de emisiones aplicables a aeropuertos concretos.

T&E propone, en particular, tres líneas de actuación: revisar las ampliaciones aeroportuarias cuando puedan entrar en conflicto con los presupuestos climáticos; avanzar en la revisión de la fiscalidad y de los instrumentos de gestión de la demanda del transporte aéreo; y orientar una mayor parte de la inversión pública hacia alternativas de movilidad de bajas emisiones.

Desde la perspectiva de Viaja en Verde, estos datos contribuyen a un debate más amplio sobre el futuro de la movilidad y el turismo en España. La conectividad aérea desempeña un papel importante para la economía y el sector turístico, pero su evolución debe analizarse conjuntamente con los compromisos de descarbonización, las alternativas ferroviarias, los patrones de movilidad y los impactos territoriales asociados al crecimiento de visitantes.

En territorios con una elevada intensidad turística y aeroportuaria, como las islas Baleares o Catalunya, este debate requiere considerar conjuntamente las dimensiones climática, económica, social y territorial, así como las necesidades de conectividad y competitividad del destino.

Más que abordar la cuestión únicamente en términos de crecimiento o reducción de la capacidad aeroportuaria, el reto consiste en avanzar hacia una planificación integrada de la movilidad y el turismo, basada en evidencia y capaz de evaluar diferentes escenarios de demanda, conectividad, descarbonización e impacto territorial.

Este enfoque puede contribuir a generar espacios de diálogo entre administraciones públicas, sector turístico, operadores de transporte, comunidad científica, sociedad civil y ciudadanía, con el objetivo de identificar soluciones que permitan avanzar hacia un modelo de movilidad y turismo más sostenible y coherente con los objetivos climáticos de Catalunya, España y la Unión Europea.