Obra de arte en tres dimensiones en el MWC para denunciar la emergente cantidad de residuos electrónicos

By 1 marzo, 2018News

La feria de tecnología móvil más importante del mundo se convirtió en un escaparate de denúncia y sensibilización dónde activistas medioambientales ilustraron con un provocador mural en tres dimensiones en el pavimento el creciente problema de los residuos electrónicos.
El objetivo fue el de dar a conocer una problemática que cada vez genera más impacto en nuestro planeta, en las sociedades y en los ecosistemas.

La obra de arte se expuso al paso de los miles de trabajadores del sector móvil que entraron en el Mobile World Congress y ante la ciudadania y turistas de Barcelona. Las protesta estaba centrada en hacer visible los daños causados por la creciente cantidad de residuos electrónicos generados a nivel mundial. Se denunciaron el sacar provecho de la vida útil efímera de los producto, la ya normalizada obsolescencia programada y la imposición de una cultura de consumo que nos aleja cada día más de la soberanía tecnológica.

La acción pretendía exigir a la organización del Mobile World Congress la puesta en marcha de una vertiente más ecologista y menos opaca, que presente credenciales ecológicas reales. Los organizadores se negaron a albergar la obra de arte en el pavimento del interior del recinto y a ofrecer a las ONG una plataforma donde pudieran hacer difusión.

Piotr Barczak, activista organizador de la acción y responsable de la política de residuos de EEB, dijo: “A la gente le encanta la tecnología; las actualizaciones, el “unboxing”, las nuevas apps y funciones, pero hay un lado oscuro del que no todos somos conscientes en nuestra obsesión tecnológica: trenes llenos de basura electrónica salen de nuestras ciudades y van hacia los vertederos infernales de África y Asia “.

La obra de arte, que genera un efecto óptico tridimensional des del suelo, de tamaño 11 x 6 metros fue creada por el reconocido artista Eduardo Relero para la Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB), la mayor federación de ONG verdes de Europa, y la ONG con sede en Barcelona, eco-union.

El problema de los residuos electrónicos

Desde 2007, se han producido más de 7.000 millones de teléfonos inteligentes, según Greenpeace. La basura electrónica es el flujo de residuos de más rápido crecimiento a nivel mundial, representando el 70% de los desechos tóxicos en los vertederos de países como Estados Unidos. Es un riesgo cada vez mayor para el medio ambiente y la salud humana, según la ONU. Paralelamente también se ha creado un nuevo nicho de negocio para el crimen organizado, que transporta cada año de Europa a China unos 8 millones de toneladas de residuos electrónicos procedentes de forma ilegal.

Se calcula que sólo en 2016 se generaron 44,7 millones de toneladas de desechos electrónicos, lo que representa un aumento de 3,3 millones de toneladas (8%) con respecto a 2014, según las Naciones Unidas. Sólo alrededor del 20 por ciento fueron reciclados, es decir, 8,9 millones de toneladas. Según la ONU, se prevé que los desechos electrónicos aumentarán un 17 por ciento, hasta 52,2 millones de toneladas métricas en 2021.

Los residuos electrónicos son considerados una amenaza para los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas.

Las empresas se benefician de su statu quo

Las empresas de electrónica se han vuelto altamente rentables gracias, en parte, a la rápida evolución de las líneas de producción actuales. Los productos son concebidos y diseñados como modelos ultra finos y compactos, encolados con colas fuertes y tornillos patentados, lo que dificulta las reparaciones. Los talleres de reparación independientes se enfrentan a barreras físicas y de software, así como amenazas legales, dificultando toda labor de trabajo.

Los lobbies empresariales están luchando activamente contra las leyes que nos otorgan el “derecho a reparar”, además de utilizar la propiedad intelectual y los derechos de autor para amenazar a los ciudadanos que comparten vídeos o manuales de reparación. Esta negativa a reparar los productos se extiende hasta algunos servicios de reparación oficiales, negándose a vender partes a tiendas independientes. Los precios de reparación también forman parte de este negocio, llegando a tener un coste similar a comprar un ejemplar nuevo, favoreciendo así la compra de estos.

Soluciones:

Es necesario un mayor compromiso por parte de las empresas que pase de las meras palabras a proporcionar y promocionar un soporte logístico real e incentivar la puesta en marcha de un verdadero circuito de reutilización y reciclado. Los diseños deben ser concebidos para que los terminales puedan ser reparados y actualizados con chips y piezas que permitan extender su vida útil. El planteamiento actual de muchas compañías transnacionales es el de luchar e impedir las iniciativas de reparación y los derechos legales del consumidor, boicoteando así el derecho a la soberanía tecnológica.

Deben adoptarse nuevas posturas políticas que exijan a las grandes marcas poner a disposición de los consumidores piezas de repuesto y proporcionar soporte de software para dispositivos más antiguos.

Los gobiernos deberían seguir el ejemplo de Suecia en la concesión de exenciones fiscales a los talleres de reparación. La UE debería regular más productos bajo las normas de la Directiva de Ecodiseño y la Directiva de Etiquetado Energético.

Los productos también deben contener menos componentes tóxicos y nocivos, que perjudican directa o indirectamente la salud de las persones y ecosistemas dónde los residuos son almacenados. Estos deben sustituirse para proteger la salud pública, el medio ambiente y facilitar el reciclado.